LAS MELLIZAS EFICIENCIA Y EFICACIA

Son hermanas mellizas, no gemelas, porque aunque se parecen, no son iguales y no debemos confundirlas. Cada una tiene su carácter y su particular forma de relacionarse con nuestra organización. Ellas son así:

Eficiencia:

Consiste en la medición de los esfuerzos que se requieren para alcanzar las metas. El costo, el tiempo, el uso adecuado de factores materiales y humanos, así como cumplir con los objetivos de calidad, constituyen elementos inherentes a la eficiencia.

El grado más alto de eficiencia se alcanza cuando se hace uso adecuado de estos factores, en el momento oportuno, al menor costo posible y cumpliendo con las normas de calidad requeridas. Hablando claro: lograr lo que nos proponemos con el menor consumo de recursos.

Eficacia:

La eficacia hace referencia a nuestra capacidad para lograr lo que nos proponemos, al nivel de consecución de metas y objetivos.

La eficacia difiere de la eficiencia en el sentido que la eficiencia hace referencia en la mejor utilización de los recursos, en tanto que la eficacia hace referencia en la capacidad para alcanzar un objetivo.

Las «mellizas» dentro de nuestra organización:

Tras estas definiciones se pueden analizar las distintas situaciones que pueden presentarse y como afectan a nuestra organización, partiendo de la premisa que para que una organización funcione debe tener, al menos, un mínimo nivel de eficacia y eficiencia en sus protocolos.

Una de las peores cosas que le pueden ocurrir a una organización es tener bajos niveles de eficiencia y eficacia. Esto genera una actitud pasiva, anula por completo sus posibilidades de competir.

Tampoco es lógico pensar que se pueda desenvolver normalmente una organización donde la preponderancia de uno de los factores sobre el otro sea abrumadora. Sería inimaginable lo que podría ocurrir en un ente con un alto grado de eficacia y muy baja eficiencia (alcanzar los objetivos a cualquier precio).

Cuando se haya puesto como objetivo alcanzar un grado de eficiencia por sobre todas las cosas, seguramente no pasará nada extraordinario o fuera de lo normal, pero esto también puede conducir a la extinción, aunque muy lenta, de la organización. Se puede caer en la tentación de aprisionar de tal modo a la empresa, que se causen perjuicios muy altos e irreversibles. Sobre todo teniendo en cuenta la velocidad del cambio que debe producirse en las organizaciones de hoy para poder perdurar en este mundo altamente globalizado.

La búsqueda de un alto nivel de eficacia, alcanzada en forma eficiente debe formar parte de la política diaria de la organización.

Ainara Ruiz Olavarría. Socia Fundadora de G.a-Consultores