Pongamos un domingo cualquiera, de un mes cualquiera, en una casa cualquiera en la que haya niños pequeños. Penumbra y calma que son la antesala del desayuno con churros… Hora 06:15 a.m. De repente un “mamá, mamá” o “papá, papá” hacen estallar en mil pedazos el frágil cristal del silencio. Precisamente hoy se les ocurre madrugar. Y comienza un domingo eterno. El tiempo, tan relativo él, se estira como el chicle para conformar el día más largo del año, y miras el calendario y no es precisamente 24 de Junio, !uffff¡
Efectivamente, el tiempo es uno de esos parámetros cotidianos, que pese a ser fácilmente mensurable, sorprende por su elasticidad.
Durante la jornada laboral, nos enfrentamos a un tiempo limitado que debemos gestionar eficazmente, por lo que conviene respetar un “ABC” antes de comenzar el tajo:
- Analiza: ¿Qué debo hacer? y ¿Cómo?.
- Planifica y Prioriza: Decide qué hacer de entre un listado de tareas y en qué orden vas a ejecutarlo.
- Organiza: Prepara todo lo necesario para completar satisfactoriamente lo previsto.
- Controla: El grado de consecución de la planificación que te propusiste en los pasos anteriores.






