¿ESTÁS PREPARADO PARA EL CAMBIO?
En general, cualquier cambio produce incertidumbre e inseguridad porque implica salir de nuestra zona de confort y hacer frente a una situación desconocida para nosotros.
La mejor actitud ante un cambio es enfrentarse a él y buscar soluciones, de hecho, mirar hacia otro lado no soluciona nada y tarde o temprano nos veremos obligados a actuar.
En los últimos años, el cambio ha sido una constante en mi vida, meses de trabajo intenso, semanas duras y complicadas, días de redefinición y reflexión… tiempos inciertos… pero con final feliz. Durante mi particular periplo por el desierto, he sido testigo de las transformaciones que tenían lugar en la vida de muchas personas, así como de la actitud y las decisiones que iban adoptando para superar esa nueva realidad.
En estos meses, muchas de ellas me han transmitido lo afortunada que soy, no obstante, “mi suerte” se compone de tres ingredientes secretos:
1. Actitud: Mirar el problema de frente, aceptarlo y buscar soluciones para afrontarlo.
Debemos aceptar nuestro “aquí y ahora” y evitar pensamientos que nos bloqueen.
¿Qué tengo, qué puedo hacer, cómo lo hago?
2. Resiliencia: Saber encajar los golpes con una visión realista y positiva que nos ayude a definir nuestros objetivos y estrategia.
Sólo en la adversidad llegamos a conocer nuestras capacidades y límites así como nuestra fortaleza. Como dice David Asensio, para muchos, @sherpapersonal: “En los momentos difíciles sabemos de qué pasta estamos hechos”
3. Acción: Definir qué queremos (objetivos), cómo lo vamos a conseguir (estrategia) y con qué propósito (finalidad).
Debemos diseñar un plan de acción, probar, fallar y redefinir hasta encontrar nuestra solución.
Efectivamente, he trabajado “mi suerte” pero la receta mágica y toda una bofetada de realidad me la regalo @GregoryCajina en la presentación de su libro Rompe con tu zona de confort: “Si la vida te arroja limones ¿cuál es la mejor limonada que puedes hacer aquí y ahora?”
![]()
Convivimos con el cambio, todo cambia constantemente a una velocidad vertiginosa y aun así, nos resistimos, nos cuesta adaptarnos y nos aferramos a lo conocido. Cuanto antes seamos capaces de reaccionar antes aprenderemos a manejarnos en entornos inciertos y más fácil nos resultará visualizar las oportunidades que el cambio nos ofrece.
Nadie dice que sea fácil, pero resulta curioso descubrir cómo vamos aprendiendo y avanzando, conforme nos atrevemos a afrontar el cambio y dejamos de temer a lo desconocido. Y si no, que le pregunten a mi compañero Eduardo Lázaro de @coaching_GA, que de procesos y cambios de paradigma, sabe…y mucho…
“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio” (Charles Darwin).






