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¿Eres feliz en tu trabajo?

Tal y “como está el patio” parece que plantearse esta pregunta es una auténtica desfachatez, pero si tenemos en cuenta que invertimos en trabajar una buena parte de nuestro tiempo vital ¿no os parece interesante hacérnosla?

Muchos consideran que ser feliz en el trabajo es casi una utopía, un objetivo que únicamente unos priviegiados alcanzan. Pero piensa: ¿qué te haría feliz a ti en el trabajo? ¿qué podrías aportar tú para alcanzar esa felicidad?
La felicidad no es una meta, es una forma de caminar. No es un estado, sino un collage compuesto por pequeños retazos, tomados de aquí y de allí, que unidos conforman un todo, que sumados nos hacen sentir bien.
El maremágnum que usualmente nos rodea hace que, por una parte, no seamos capaces de atrapar esos momentos y por otra, esa FELICIDAD quede siempre aplazada: seré feliz cuando me cambien de jefe, cuando me asciendan, cuando consiga el proyecto, cuando me ubiquen en un despacho, cuando me suban el sueldo?., sin quererlo o sin darnos cuenta dejamos que la impaciencia y la insatisfacción se implanten en nuestra actividad.
Es obvio que hay elementos que contribuyen notablemente a hacernos muy infelices: tener un jefe histriónico, las jornadas laborales esclavistas… Pero hoy no hablamos de situaciones extremas. En situaciones normales, la felicidad depende de nosotros mismos, mucho más de lo que somos capaces de reconocer.
La actitud positiva ante la vida en general y en el trabajo en particular te acerca a ese grado de felicidad o si quieres, disminuye tu grado de infelicidad.
Vayamos por puntos:
  • Tal vez el trabajo que desempeñas te parezca aburrido, monótono, alejado de tus capacidades. En este caso, piensa cuál sería el valor añadido que tú podrías aportar y plantéalo (tal vez no recibas un aumento de sueldo ni un ascenso, pero puede también que esa iniciativa se lleve a cabo y con ello aumentes tu satisfacción, además de conseguir cierta visibilidad.).
  • Intenta ser flexible. Define tu núcleo vital, la base de tu pirámide de valores, aquello que va a ser innegociable, el resto puede variar y tú podrás adaptarte al cambio. Las posturas rígidas nos llevan a la intransigencia y en una organización, como en la vida, la realidad es la suma de las realidades percibidas. Tu visión es tan importante y valiosa como la de los demás.
  • Suprime todo aquello que es superfluo pero a lo que damos excesiva importancia: la ubicación de tu mesa de trabajo, si tienes o no despacho u ordenador portátil o plaza de garaje?, todos estos elementos ayudan a ganar comodidad, ?estatus? pero carecer de ellos no debe hacernos infelices. Pregúntate, ¿por qué te hace daño no tenerlos? Seguramente en la respuesta incluyas alguna comparación con otro compañero/a que sí los tiene. No te compares, es la manera más fácil y rápida de llegar a la infelicidad.
  • ?No hace daño quien quiere sino quien puede?: es difícil asumir las críticas, pero no podemos pretender gustarle a todo el mundo. Debemos discernir qué críticas o feedback son importantes registrar por quienes las emiten -en este caso hay que recapacitar y analizar qué parte debemos trabajar para mejorarla- y saber diferenciarlas de las que debemos desechar al ser lanzadas por sujetos llenos de envidia, rencor… aquellos que expanden rumores dañinos.
  • Aléjate de los ?Dementores?: personas que circulan por la Organización absorbiendo la esperanza, la energía?, siempre con rumores negativos, expandiendo su frustración. Además de robarte el tiempo ?que luego deberás recuperar incrementando tu nivel de estrés- te infunden un sentimiento negativo de profunda desesperanza.
  • Ten claro lo que sí te gusta de tu trabajo y poténcialo: la relación con el cliente tal, el grupo de trabajo en el que participas, el café que tomas con un compañero, la estabilidad que te puede aportar, lo cerca que está de tu casa, las políticas de RRHH? en general no somos conscientes de la cantidad de elementos positivos que nos rodean, solemos darnos cuenta cuando ya nos los tenemos.
Según diversos estudios somos ?felices? si mantenemos el ratio de 3 pensamientos positivos ante 1 negativo. Haz tu balance diario, con objetividad, seguro que te sorprenderá el resultado.