Es importante definir tu perfil profesional, y para completar el retrato deberás elegir si eres precavido o preventivo. Veamos a continuación una pequeña reflexión…
Ser “preventivo” significa estar preparado para eventualidades o situaciones de las que no sabemos ni cuándo nien qué grado van a suceder. Por poner un ejemplo, no sabemos cuando va a ocurrir un apagón de luz grave, pero debemos estar preparados (linternas, velas…)por si acaso ocurre ya que, tal vez, vivimos en una zona de muy alto riesgo en la que los tendidos no están en buen estado.
Ser “precavido” es actuar con cautela cuando ya el peligro (o la situación de riesgo) es inminente o ya es un hecho. Un ejemplo sería el conducir por una carretera de montaña, en la que con frecuencia encontramos una señal de peligro que nos advierte de la presencia de animales salvajes sueltos. Significa que debemos estar atentos, pues el animal existe y está en las cercanías y en cualquier momento puede cruzarse en la carretera… Por esto debemos ser cuidadosos, debemos ser precavidos.
Llegados a este punto, podemos llegar a esta diferenciación: la clave está en la existencia (real o inminente) de la situación, y por lo tanto se exije mayor capacidad de respuesta al actuar con precaución, mayor velocidad de reflejos que cuando se actúa de modo preventivo. Y aquí queremos llegar… ¡capacidad de respuesta!, que se exige a un mayor nivel cuando se actúa a modo precavido, que cuando “se han hecho los deberes” y actuamos de modo preventivo.
¿Qué tiene que ver el ser “precavido” o el ser “preventivo” en el ámbito del coaching? Pues que el coach y el entrenado (la persona que está recibiendo en el entrenamiento) deben tener capacidades de respuesta (propositivas) ante las diferentes situaciones que se les pueden presentar.






