En el mundo de las Técnicas de Administración de Empresas, una de las palabras de la que continuamente más se habla, en Seminarios y Conferencias, es la de ?liderazgo?.
Desde hace más de 20 años, se empezó a usar este término empleándose como una etiqueta aplicable a aquellos directivos que se ganaban la confianza de su entorno, referida tanto a la posición jerárquica del líder, como a la relación con sus subordinados.
Se trataba de poner en marcha todo el capital humano, dirigido a conseguir metas empresariales.
Desde entonces, no faltan ejemplos internacionales y cómo no, también nacionales, de este liderazgo, calificándose también como visionarios, carismáticos, estrategas? De este modo, se les ha otorgado la condición de coach, jefe-líder, motivador de empleados, esforzados en conseguir la mejor contribución de los trabajadores, incluso en muchas ocasiones, en detrimento de la capacidad de ellos.
Las escuelas y consultoras de negocios tienden a potenciar el concepto de liderazgo en sus cursos y libros mientras que otros ven en esa figura una excusa para convertir a los empleados en seguidores incondicionales.
En muchas ocasiones no se concretan las metas a conseguir, en otras no se citan las formas alcanzarlas, incluso se realizan prácticas indeseables como promesas incumplidas, cortinas de humo, falsas adulaciones, lo cual nos lleva a pensar más en mera manipulación que en el verdadero liderazgo.
Por eso las empresas deben reconocer y premiar al verdadero jefe-líder caracterizado por su transparencia, excelente gestión, interés colectivo y deben contratar una eficiente formación que elimine las ambigüedades mencionadas tanto en los directivos como en los empleados.
Desde Ga Consultores ponemos a vuestra disposición nuestros servicios de Coaching y Masterclass.
Fuente: RRHHPRESS







