Afrontar reuniones es tarea habitual en el trabajo. Pero en ocasiones podemos llegar al final de ellas con la paradoja: “tenemos conclusiones pero está inconclusa”. O al revés.
Debemos evitar ésto a toda costa, puesto que puede suceder que no se hayan tratado todos los temas deseados, o que el alcance de las conclusiones/decisiones no sea el esperado…
Preparar una reunión con éxito exige preparar varias cuestiones:
- Acordar un moderador que dirija la reunión, controle los tiempos y saque a colación todos los temas relevantes (muy útil en reuniones internas de la empresa).
- Si la reunión es con clientes o proveedores, es vital tener claros (incluso anotados) los aspectos que queremos comentar.
- Debemos prever los asuntos que el cliente/proveedor querrá tratar.
- Una vez que se saben o suponen los temas a tratar debemos visualizar los distintos caminos o vertientes por los que puede discurrir la discusión.
- Cuando se acuerde el lugar y hora de la reunión, estimar una duración aproximada que sea realista.






