Y es que la neurología ha demostrado que pensar de forma positiva sobre el futuro nos da placer, nos hace experimentar incluso felicidad y nos da energía. ¡Haz una prueba! Coge un papel y apunta durante un minuto aquellas cosas que te encantaría hacer en un futuro, haz una lista de deseos o de sueños por cumplir. ¡Recuerda que solo tienes un minuto, date prisa! Verás qué bien te sienta hacer este ejercicio?
La psicóloga Clemencia Sarquis, señala que el término ‘optimismo’ implica muchas condiciones absolutamente presentes en la ‘felicidad’.
Y es por ello que la mayoría de las situaciones, las vemos más o menos grises dependiendo de cómo lo encajemos en nuestra vida personal, o sea, aunque parezca muy difícil, tenemos que trabajar las autoemociones, el autocontrol, el autoconocimiento. Lo complejo es llevarlo a cabo día a día o en las situaciones que más nos superan.
En palabras del Doctor Luis Rojas Marcos, el optimismo es una forma de percibir la vida, una actitud hacia las cosas. El optimista, ante una decisión o situación, evalúa tanto lo positivo como lo negativo, pero dándole más importancia a lo primero. Tiene su mirada educada para descubrir lo mejor de cada alternativa. El pesimista, en cambio, evalúa sólo lo negativo y deja de lado lo positivo. Ve sólo las amenazas y no las oportunidades.?
Según Rojas Marcos, el optimismo puede reflejarse analizando tres perspectivas:
- El futuro: lo que nosotros mismos llamamos esperanza, esa gran sensación que experimentamos cuando logramos algo. Esto está muy relacionado con la confianza que tenemos en nosotros mismos y esa gran fuerza de voluntad que todos deberíamos tener.
- El presente: ese gran momento que nos asusta tanto y más en estos tiempos, pero que los optimistas ven desde otro punto de vista: ?Esto no es para siempre?.
- El pasado: Esos recuerdos que muchas veces nos atormentan, porque pensamos que si hubiésemos actuado de otra manera frente a algunas situaciones todo sería mejor, pero no nos damos cuenta de que esta actitud no nos deja crecer, ni darnos, ni dar, en muchas situaciones, segundas oportunidades.
Y como no podía ser menos, nuestro cerebro tiene mucho que ver en esto. El lóbulo frontal (la última parte del cerebro humano en evolucionar, la que madura con más lentitud y la primera en deteriorarse con la vejez) nos permite abandonar el presente y experimentar el futuro antes de que éste ocurra. Ningún otro ser vivo tiene un lóbulo frontal como el nuestro. Es la razón por la que somos el único animal que piensa en el futuro tal como lo hacemos? También es responsable de que sintamos miedos subjetivos (anticipando situaciones de dolor, fracaso, abandono, etc.). Y esta parte de nuestro cerebro es la que, también hace que nos sintamos felices. Cabe distinguir entre la sana esperanza y lo que es pensar en el futuro. La esperanza consiste en encontrar causas universales y permanentes para los sucesos positivos y causas específicas y temporales para las desgracias; hacer lo contrario es el camino directo hacia la depresión y la desesperación.
Todo esto sé que suena muy bonito, pero somos conscientes de que ser optimista hoy en día es bien difícil, porque, contamos con la radio, la prensa, internet, los periódicos, etc?, que no dejan de bombardearnos con información negativa.
Pero aún con todo esto, tenemos que intentar no entrar en un bucle de negativismo sino crecernos ante la adversidad e innovar y creer en nosotros mismos para que no lleguemos a sufrir lo que podemos llamar el SFA (Síndrome de la Felicidad Aplazada).
Tenemos tanto miedo a lo nuevo, al cambio, que preferimos en algunas situaciones, ser Infelices a estar en incertidumbre.
Porque como decía Shakespeare:? Los barcos están más seguros en el puerto, pero fueron creados para estar en la mar.?
Así que, pensemos en positivo, engañémonos con un futuro mejor y movámonos en esa dirección, aunque sólo sea por salud.
Y tengamos en cuenta pautas para potenciar el optimismo y que lo que salga de nosotros sea muy bueno:
- Desahógate, habla con los demás de tus preocupaciones y tus aspiraciones.
- Nútrete de emociones y pensamientos constructivos y positivos. Alíate contigo mismo, póntelo fácil.
- Piensa en el futuro que te gustaría conseguir, imagínatelo, visualízalo.
- Hazte un ?plan de vida? dónde te gustaría estar el año que viene, dentro de tres años y dentro de cinco.
- Transforma tus sueños en metas y estas en objetivos.
- Elabora tus propios planes de acción para conseguir tus objetivos.
- Descubre lo que te gusta, tus estímulos.
Por tal motivo, desde G.a Consultores, queremos ayudarte a tener armas para que crezcas ante las adversidades, anímate, conócenos, visítanos y hagamos el camino juntos… ¿Conoces nuestros Servicios Plus?
Fuente: Marta Romo






